Letras de oro, plasmadas en piedras del tiempo, “Don
Quijote de la Mancha”, eran las palabras que recuerda el mundo entero, sus
dulces y agrias aventuras las recuerdan como las lecciones más importantes que
marcaron las vidas de muchos, me incluyo en el delirio de este personaje
marcado por el tiempo, ¿Por qué no seguir el delirio de luchar por tu alma, por
tu corazón? Por eso me uno a los locos que fueron repudiados, y quisieron
flotar de sus invenciones, Don Quijote me dirijo a ti: Tu lucha no ha sido en vano,
las burlas hacía ti, nos han vuelto fuertes, la vida es dura, pero la
disfrutaremos en las más deliciosas victorias, y en su temibles derrotas,
disfrutaremos del amor, de la justicia, de la lucha, te agradezco por tus
enseñanzas, te digo hasta luego, pronto te veré en la inmortalidad de tu ser.
En la habitación de cuatro paredes se encuentra, rodeado
de enormes libros, recitando historias de aventuras épicas, sucedidas en las
mentes maestras de sus autores,
caminando de un lado al otro como si estuviera marchando con un ejército
en su espalda, listos para la batalla, es interrumpido por la hora de comer,
agarrando sin soltar las historias de caballeros, camina con trote normal al
comedor viejo y descuidado de su gran hacienda, del lado derecho se encontraba
su encantadora sobrina con una cara de curiosidad al ver leer a su tío con gran
amor, comiendo a la vez, la ama de llaves con actitud decidida se acerca casi
corriendo hacía el hombre flaco, con mirada perdida en las emocionantes
aventuras que sucedían en su mente, le grita a aquel hombre, diciendo- Hombre
deja ya tus historias y dedícate a comer, o ¿acaso no tendrás hambre?- Don
Alonso Quijada como se llama tal señor, miro la frialdad de cada palabra que le
mencionó, alterado de coraje, ya que el amaba sus libros, molesto se levanto de
la mesa, se retiro sin dejar de ver los grandes ojos de dureza con los que la
ama de llaves lo miraba, decidida a no tirar alimento, la señora agarra la
comida que era de Don Alonso, y se
sienta frente a la fogata.
Ya de noche en su cuarto de descanso, leyendo seguía Don
Quijada, de repente se queda pasmado en su lectura y una idea flota en el aire,
sonriendo de alegría aquel hombre de 50 años más o menos, nace la ilusión de
convertirse en un gran caballero andante formado con todo lo que planteaban las
miles de aventuras que recordaba de sus lecturas, primeramente decidió su
nombre Don Quijote de la mancha (surgido de su apellido y su lugar de origen),
en la mañana del siguiente día, fue directo a la caballeriza donde encontró a
su caballo que lo seguiría en sus alocados viajes al cual nombro como Rocinante,
su próximo paso para convertirse en el caballero que el imaginaba, sería buscar
la razón de sus días, es decir un amor incondicional que lo llevara a cometer
todas sus victorias y ser un aliento de paz cuando pierda batallas recordables,
visitó el Toboso, paseaba con paso lento y pensando que es lo que sucedía, vio
a muchas mujeres trabajando el campo, en tal momento tomo forma en su mente una magnífica idea, su amor debía
llamarse Dulcinea del Toboso, así fue, el estaba pensando en voz alta, y unos
muchachos que lo oían atentamente se mofaron de sus locuras, este con ceño
molesto se retiro del lugar donde se encontraba y se fue directo a su hogar.
Este gran hombre de fuertes ideales, toma la iniciativa
de hacer su propia armadura, una y otra vez probó su resistencia hasta
encontrar la adecuada, sus sirvientes de duda se llenaron al ver construir tal
objeto, paso en paso estaba cerca de construir el sueño de formarse como un
caballero andante, listo en todos los aspectos, se escapa de su casa y empieza
diciendo en voz alta –Aquel sabio escritor que redacte mis grandes aventuras
que en este preciso momento empiezan, tendrá que saber que yo soy el gran Don
Quijote De la Mancha montada en su fiel
caballo Rocinante, y enamorado estoy de la magnífica Dulcinea del Toboso, y
todo lo que haga será dedicado a esta misma belleza- el sonido del galopeo del
caballo inundaba los trigales donde andaban, los ojos de nuestro Quijote observaban
el magnífico castillo delante de aquel, pero ese no era un castillo si no una
simple venta, entra en el, saluda a tres
mujeres presentes, diciéndole que eran unas bellas duquesas, estas a su vez
responden con unas risas imparables, baja del caballo y aquellas mujeres, lo
guían hacía el insalubre comedor, con la delicadeza que más podían quitaron
gran parte de la armadura al próximo caballero, dejando su casco ya que
hicieron lo que pudieron y no lo pudieron retirar, se aproximaba por allí el ventero,
al observarlo Don Quijote, se levanta de su asiento, le pide al propietario de
aquel desagradable lugar que si pudiera convertirlo en un caballero, sabiendo
ya de la condición de nuestro Quijote, le responde que sería un placer,
alimentaron a Don Quijote de una manera brusca, un popote le pusieron en la
boca y en la parte de arriba agregaron
la comida caliente, así que no fue agradable este suceso, se quemó y harto de
eso pide que le den agua porque tiene sed, de la misma manera se la dieron, lo
mojaron por completo y las “DUQUESAS” no paraban de reírse de aquel poco común
suceso, pasaron las horas y Don Quijote de la Mancha velaba para que al día
siguiente fuera nombrado por el ventero Caballero Andante, caminaba de lado a
lado en el comedor, teniendo a un lado su armadura, en eso llega un hombre
rudo, cansado, lavándose las manos, le da curiosidad la armadura que se
encontraba en su lado derecho, viendo esto Don Quijote, le advierte que no
tocara su armadura o lo pagaría muy caro, el no haciendo caso de aquel
mandamiento, tira la armadura, se enfada nuestro señor, dice en voz alta –Mi
amada Dulcinea dame valor y fortaleza para esta primera batalla que acaba de
empezar, todo lo que suceda lo dedico a tu nombre-, se enfrento ante el hombre,
y este también respondía con golpes, viendo lo que sucedía los amigos del
trabajador, arremataron a pedradas a Don Quijote de la Mancha, oyendo los
ruidos, el ventero bajo rápidamente defendió de las pedradas a Don Quijote, y
este para que acabara todo lo sucedido, nombró a Don Quijote caballero andante,
le dio una espada y recito unas palabras en “Latín”, (pero el ventero no sabía
nada de ese idioma), al amanecer se retiró del castillo nuestro nuevo
caballero, hizo con ,las suyas y no pago absolutamente nada, pero si ofreció su
ayuda en cualquier momento que lo necesitaran, en su camino encontró una
horrible injusticia era un propietario de ovejas castigando a su criado, ya que
todos los días perdía una oveja, con voz fuerte y expresión dura Don Quijote se
dirigió hacía el señor, le dijo que dejara de golpear aquel muchacho y este le
replico las razones por lo que lo hacía, el muchacho grito que quería que su
amo le pagara todo lo que le debía, así que Don Quijote le ordeno, que lo
soltara y le pagara todo lo que le debía, enseguida el hombre quitó las
ataduras del joven, lo agarró del cuello de una forma brusca, hablando con
actitud altiva, promete pagarle todo lo acordado, amenazando al señor aquel
justo caballero, poniendo la condición que si no cumplía su palabra , lo
buscaría hasta vengarse de todo lo que hizo, se retiro, y al cerciorarse que el
caballero andante se fuera, amarro nuevamente al criado, le pego más duro, y
este gritaba de ansias para que lo ayudaran, mientras tanto él caballero cabalgo
sin rumbo hasta encontrar a unos hombres montados en caballos con grandes
sombrillas de colores fuertes, se detuvo a mencionarles que confesaran la gran
belleza superior de su amada, un hombre moreno y con actitud arrogante,
contesta que no podrían decir si lo que decía era cierto o no porque no conocían
a la belleza de aquella mujer, que si les enseñaba un retrato de la hermosura
de esta, le responderían la pregunta antes mencionada, el caballero andante les
llama a aquellos hombres gigantes, dándose cuenta de su locura, ellos se burlan
de él, pero cuando se hartan de todas sus tonterías, lo golpean y lo dejan
inconsciente sobre el camino de terracería, más muerto que vivo lo encuentra un
vecino de Don Alonso Quijada ( es decir la otra personalidad de este hombre ),
Don Pedro Alonso lo amarra a su burro y se lleva a Rocinante también, llegó
malherido a su hacienda, fue recibido por el cura, el médico, su sobrina, la
ama de llaves y una mujer consagrada a Dios, ya en su cama, cuenta a los
presentes que unos gigantes no quisieron admitir la superioridad en hermosura
de su imaginativo amor, por lo cual lo atacaron, revisaron sus moretones cerca
de las costillas y decidieron dejarlo reposar, a la vez le llevaron comida para
que estuviera fuerte.
Aprovechando el momento de que Don Quijote se encontraba
mal, decidieron ir al estudio de Alonso, donde encontraron cientos de libros,
cosas tiradas, y mal acomodadas, así que decidieron tirar algunos libros que
hicieron la locura del hacendado, revisaron los libros con cuidado, y empezaron
a tirarlos al patio pero muchos de estos se salvaron pero se quedaron con el
médico o con el sacerdote, así quemaron todos los libros del patio y pusieron
ladrillos para no poder entrar nunca más en aquel cuarto; en la mañana del día
siguiente despertó como si hubiera renacido de un profundo sueño, se paro,
rápidamente se vistió y con paso decidido se dirigía al estudio, pero al darse
cuenta que ya no estaba, le pregunta de una forma violenta a su sobrina, lo que
le sucedió a su cuarto, ella respondiendo de una forma certera, y muy creativa,
que Festón un encantador había desaparecido sus libros e hizo un conjuro para
que su cuarto no existiera nunca jamás, el creyendo el disparate que le daba su
sobrina, lo acepto y maldijo todo el mal que le hacían los encantadores en
contra de su trabajo de amor, justicia.
Recuerda este señor, las palabras que le menciono el
ventero al salir del castillo que el imaginaba, le dijo que los caballeros
andantes siempre tenían un escudero, que le llevaba camisas limpias, comida y
dinero, decidido pasea por las calles cerca de sus casas, un muchacho
sigilosamente se burlaba de su forma de caminar imitándolo y caminando detrás
de él, al llegar cerca de la casa de Sancho, se asoma por una abertura de un
muro viejo, y descuidado, aunque no lo crean era la puerta de entrada del hogar
de Sancho ya que él era demasiado pobre,
viendo desde el rabillo del ojo, observo un hombre de estatura baja, grueso,
que peinaba con amor a su burro, ya que era una forma de sustento para su
familia, Sancho Panza empieza a conversar con Don Quijote, y este le propone
que si le gustaría ser su escudero, que podría obtener una isla y el gobernaría
esa misma, este argumento lo convenció, así acordaron en salir en la salida de
sol en el día siguiente, sigilosamente sin despertar a su esposa, y sus dos
niños (una mujer y un hombre), salió de su hogar con un pequeño bulto de
comida, además se llevo consigo, el asno que tanto amaba, ya que es su
compañero de vida, del mismo modo Don Quijote salió de su cama, tomo las cosas
que tenía preparadas, y salió con el mayor cuidado que podía, ya que sabía que
su sobrina y la ama de llaves lo detendrían si lo vieran escapando, se
reunieron los dos socios, en un punto planeado, subieron cada uno en su
transporte, e iniciaron todas las aventuras que el destino les preparo.
Una historia que es necesaria contar, fue la de los
molino de viento, en su andar estaban Sancho y su ama, hasta que se detuvieron
un instante al observar molinos de
viento, al ver esto el gran caballero andante, se preparo y le dijo en voz
decidida a su acompañante, querido Sancho esta batalla en la que me enfrentaré
será con aquellos gigantes delante de ti, se prepara para dar comienzo a su
batalla, y llega corriendo hacía los molinos que para el eran grandes gigantes,
al luchar con ellos se cae del caballo de repente, y corre desesperadamente
Sancho hacía su amo, lo ayuda, enseguida los dos se suben a su caballo y a su
burro para seguir su trayecto, en aquel camino Don Quijote le recomienda a su leal escudero, que nunca intente
defenderlo frente a otro caballero andante, solamente metería las manos en
pelea con personas civiles, Sancho Panza respondió que lo haría tal como lo
dijo, pero quería saber la razón de la pelea con los molinos de viento ya que no
eran gigantes como él lo menciono, así que su amo respondió de una forma
rápida, le contesto que de seguro experimento un encantamiento del terrible
Festón ya que él lo había molestado desde hace tiempo.
Lastima mente una carreta pasaba por los rumbos donde se
dirigía los dos hombres mencionados, pensando nuestro caballero que tenían
secuestradas a grandes princesas, detiene su andar, y ordena la libertad de las
magníficas mujeres que tenían secuestradas, los frailes que estaban en la parte
de enfrente le explican que no es un secuestro si nos las llevaban con su
propia voluntad, insatisfecho con la contestación de un religioso, se decide a
atacar, cabalga hacía atrás y de un momento a otro corre el caballo con todas
sus fuerzas a la carreta, viendo lo sucedido, se retiraron de su camino los
frailes, y Don Quijote llegó al lugar donde estaban las señoritas, estas
asustadas, por la locura de nuestro caballero, la más valiente lo saluda, pero
antes que le explicara otra cosa el conductor del vehículo bajo de él y fue
directo a defender a sus pasajeras y se enfrentan en una batalla épica un
caballero y un conductor, antes de hacerse más daño, los dos se detuvieron ya
que si hubieran proseguido con sus intenciones, los dos estuvieran mal heridos
o la muerta los llevaría en sus huesudas manos, pero no fue así, los dos
recibieron un golpe de mano y no más, pero el conductor calló desmayado, luego
Don Quijote se acerco a las “doncellas” y las dejo en libertad, pero la
muchacha que ya había hablado antes con él, le dijo que no la tenían secuestrada
solo las guiaban al lugar donde se dirigían, así se disculpo con ellas, y del
agravió que le hubiera pasado; Sancho emocionado de la batalla de su amo,
corrío ante el vencido, quitándole sus pertenencias ya que sabía que el
obtendría las ganancias de las batallas, pero lo golpearon ya que pensaron que
estaba robando, al ver esto su señor lo socorrió como un niño en manos de un
ladrón, con pocas lesiones se retiraron del lugar antes dicho y siguieron su
andar...
TRANCO II
Se detuvieron a tomar un descanso frente a la sombra de
un árbol, como si estuviera recitando una noble poesía Don Quijote jura ante
Sancho que será justo y tendrá una vida donde resaltara la justicia, y la
defensa del humilde, los dos comen, pero Sancho le retira su armadura al
caballero la limpia, y la engrasa.
Al llegar a un punto determinado, unos buenas gentes, le
ofrecieron comida, ellos gustoso aceptaron, comieron con ellos, unos enfrentes
de otros, pero Sancho no quería comer con ellos, así que su amo le ordena
comer, y además le dice unas palabras sabías, “a quien se ensalza Dios lo
humilla”, apenado, se sienta y comienza a disfrutar de todo lo que les dieron
los humildes pastores, esto me recuerda que mucho se dice que si tu das lo que
tengas Dios te bendice, pero si das lo que te sobra será peor que no dar nada.
Transcurrieron unos días, se encontraban en un campo,
donde dejaron pastar a Rocinante, en ese lugar se encontraban unos pastores,
los cuales también tenían algunos bellos caballos, descansaban aquellos, y se
reían de que se acercaba a sus caballos Rocinante, pero su ánimo cambió cuando
Rocinante quiso montarse encima de una, así que con palos quitaron al caballo,
lo lastimaron, corriendo llegaron Don Quijote con Sancho para defenderlo pero la
suerte les dio la espalda, los golpearon y quedaron muy lastimados, así cuando
los pastores se retiraron Sancho ayudo a su amo a levantarse y a subirse en su
burro ya que el caballo estaba lastimado para llevarlo en su lomo; los dos con
dolor, hambrientos, llegaron a una venta la que imagino Don Quijote que era
nuevamente un gran palacio, una novedad que el imagino que una empleada llamada
Dorotea se había enamorado de su ser, pero gracias a esto se provoco una pelea,
la cual la más afectada fue la pobre Dorotea, que por una confusión se volvió
un relajo total la venta, pasando todo esto, Don Quijote realizó un brebaje que
según él lo curaría hasta si le hubieran quitado un brazo o lo hubieran partido
en dos, algunos de los ingredientes que uso fue ajo, aceite y demás
condimentos, lo tomo y se durmió enseguida, sin que viera su amo lo que iba a
realizar Sancho, agarro su preparación medicinal y la tomo, pero unos minutos
después vomito, y se sintió mal; al
amanecer Don Quijote se sintió muy bien pero su escudero se sintió mucho peor
que el día pasado.
Saliendo de la venta, se le interpuso un hombre para que
le pagaran, pero él le dijo que lo engañaron nuevamente, ya que él pensaba que era un hermoso castillo, se retiro sin
pagar nada, seguía su escudero detrás de su amo, y de igual manera fue
interceptado por el ventero, y este le
contesto que no pagaría nada porque su amo era un caballero andante, así lo
hizo pero el ventero se vengó con Sancho, lo agarraron entre varios
trabajadores, lo subieron a una manta, y lo votaron de arriba para abajo, al
ver lo que sucedía en las espaldas de nuestro caballero, retorno su ida, pero
no podía pasar porque estaba cerrada la puerta de la venta, solo se quedo
observando el dolor que se le causaba a su escudero, satisfecho las personas
vengadoras, dejaron salir al asustadizo Sancho, el con ademán de una persona
altiva, pero nadie paraba su risa sobre su acción antes hecha, salió y en
manera de reproche preguntó a su amo la razón de no haberlo defendido y él le
contesto que no lo defendió porque sus atacantes eran fantasmas que se burlaban
de él, también menciono que él no podía luchar contra esos espíritus.
TRANCO III
En la punta de un monte se encontraban los dos compañeros
inseparables Don Quijote de la Mancha y Sancho Panza, narraba con gran
elocuencia lo que imaginaba el amo de Sancho, en general trataba de una guerra
que debía combatir con grandes guerreros que fueron narrados en muchos libros
que él leyó, grandes y valerosos guerreros, con espadas e insignias que remarcaban
su valentía, dedicación y ferocidad, al ver cerca a los valientes caballeros se
embarco en su batalla imaginaria, galopo unos instantes, y no aguantando más el
caballo, rodo, y por lo mismo Don Quijote calló en el piso de cabeza, y varias
muelas rodaban como lagrimas de un niño llorando, su valentía se desvaneció y
el dolor se lleno en todo su cuerpo; Sancho fue a ver a su amo, lo recibió y le
contó de que su pelea había sido con varias ovejas y con ningún caballero
andante, él sorprendido, pensó que todo había sido idea de sus más perversos
contrincantes, es decir los encantadores, más todo eso se le olvidó ya que su
dolor era más fuerte, que su coraje ante sus enemigos no existentes, un dato
importante que se lastimo su oreja izquierda con su propia espada, ya que cayó
de una manera brutal, e impacto sobre su cara.
Al caer la noche se encontraban junto a una carretera,
donde estaban pasando hombres vestidos de negro, cargando a un muerto, Don
Quijote pregunto qué hacían, pero nadie se tomo la molestia de contestarle, por
lo cual le susurro a Sancho que deberían ser fantasmas, pero lo interrumpió un
hombre de cálido mirar, y le explicó el por qué de su caravana, platicaron
normalmente pero al final, revela Don Quijote que era un caballero andante autonombrado
Don Quijote de la Mancha, pero este le contestó que sería más favorecedor, por
su forma, ser el “Caballero de la triste figura” ya que daba un aspecto
deprimente y de soledad, así fue como se le nombro con otro seudónimo.
Esa misma noche empezó a llover y se formaron rayos, lo
cual asustó demasiado a Sancho Panza, gritaba con tal desesperación estar con
su amo, que el caballero andante es decir su amo, corrió a estar a su lado, quiso seguir avanzando, pero con gran
inteligencia, logró Sancho que se quedaran en ese lugar hasta el amanecer, lo
que realizó fue amarrar las patas de Rocinante para que no se fuera, y puso de
pretexto que estaba cansado el caballo, por lo cual no avanzaba.
Al despertar, Sancho corrió a desatar al gran Rocinante,
dando empiezo a un nuevo día, seguían avanzando por piedras, y terrenos
arenosos, desde lejos visualiza el gran Quijote un hombre montado en un burro,
trayendo algo brillante a lado, era un orinal, pero imaginaba que era el Yelmo de
Mambrino que se pensaba que era un artículo que daba las victorias a quien lo
poseía, así que fue al ataque , por su “yelmo”, al ver eso el hombre del burro,
se bajo y huyó, persiguió un rato al pobre burro y al final obtuvo lo que
deseaba, se lo puso en la cabeza, pero Sancho lo cuestionó ya que no se veía
como lo que decía su amo, pero el caballero de la triste figura, le comentó que
era de esa forma porque le faltaba la otra mitad.
Siguiendo su tranquilo caminar desde lo alto de un monte,
pudieron visualizar, a hombres encadenados por el cuello custodiados por
hombres altos y con grandes armas, Sancho con una voz asustada- Mi señor no
imagine usted que esos hombres, sean gigantes, ni huérfanos, ellos son hombres
de mal- callado se queda Don Quijote, y los dos bajan al camino, se acerca Don
Quijote a un oficial y le pide que le cuente él porque de su desgracia, le contesta que le pregunte
a ellos mismos ya que los llevan al Rey.
El primero dice que está allí por enamorarse, se
sorprende Don Quijote y grita que si era esa la razón, él debería estar
encadenado, al segundo le pregunta lo mismo, le dice que por cantar, nuevamente
se impacta nuestro caballero, repite lo que hace y pregunta al último, un
oficial le contesta que ese hombre tiene muchos crímenes, que no los podía
nombrar, piensa un momento Don Quijote y decide atacar a los oficiales para
“salvar” a los criminales, así lo hace, todos se liberaron, pero que mal
respondieron los hombres que salvó, lo apedrearon, quitándoles sus
pertenencias, solo dejaron su caballo Rocinante y su ropa interior, lloró de
coraje Sancho, recordando a su burrito
que le brindó orgullo en su hogar.
Decidieron salir
de aquel lugar, en el camino encontraron un cofre donde encontraron ropa,
zapatos y libros, que no falto que leyera un pedazo de libro, que de desdén se
trataba, al estar vestidos, escucharon en el tranquilo lugar donde se encontraban,
los gritos de un hombre enfermo, le llamaron,
se acerco, pero corrió y no lo pudieron alcanzar, en una esquina de donde se
encontraban vieron una mula muerta, y un hombre pastando a sus ovejas, Don
Quijote se le acerca y le grita- Señor, que sucedió aquí- y señala a la mula,
evadiendo a Don Quijote, sale casi corriendo del lugar donde se encontraba, le
contesta, que ya estaba desde hace una semana, desaparece aquel pastor de una
manera muy sospechosa; regresa con Sancho, nuevamente observan al hombre que
gritaba recordando sus desgracias a cada minuto del día, lo siguen pidiéndole
que se detuviera, ya que sabían que igual que ellos, estaba loco, atraviesan
gran parte de la montaña, hasta que en una cueva, el hombre mechudo, con un
color grisáceo por la suciedad que había adquirido en esos días, saludando al
desconocido, se atreve a preguntar el caballero de la triste figura, la razón
de su estancia en aquella montaña, él le contesta que quiere que le de comida,
ya que no ha podido comer bien, ordena de una manera ruda, que le dé el pan y
vino que traían , Sancho le obedece y lo llevan fuera de la cueva, Sancho y su
amo, de una manera sin cuidado se le quedan mirando al hombre, comiendo con
gran ansía, pero en su mente tenía los pensamientos amargos que lo trajo a
estar en esas condiciones, empieza a
llorar como si el mundo callera en pequeños pedazos, se detiene como si todo
estuviera en suspenso, con un suave suspiro empieza su historia, cuenta
primeramente que él estaba y sigue estando muy
enamorado, de una joven magnífica, con gran presencia, tímida, pero
simplemente una gran mujer, relata de esta manera:
Yo desgraciado de mí, un día tuve que mandar una carta a
mi amada, ya que saldría a trabajar en un viaje largo, en ese lugar conocí a un
hombre que creía que era una persona responsable, pero su horror salió a la
luz, cuando pude conocer sus malas intenciones, confíe todo a él sobre mi
enamoramiento, le conté los gustos de mi hermosa Lucinda, hasta en una noche
cuando teníamos unas copas en el cuerpo, lo lleve alumbrado con una vela,
afuera de su casa, y pudo ver su esplendor, (grita), yo cometí el peor error,
enseñarle mi tesoro al que sería el más odioso de mi vida.
Entran en una discusión Don Quijote y Cardenio, los dos
son separados por Sancho, se para del piso Cardenio y sale de aquel lugar dejando solos a Don
Quijote y a su escudero.
Tomando la idea de Cardenio, Don Quijote decide que debe
hacer una penitencia para su amada, se empieza desvestir, pero antes escribe
una carta para que Sancho se la lleve a Dulcinea, contándole lo que haría Don
Quijote, además le cuenta a Sancho que él escribe cada aventura que le sucede,
al terminar su escritura, le pide que sea transcrita en otro mejor papel, así
toma la carta, y se prepara para iniciar su búsqueda con Rocinante, Don Quijote
pide que le platique todo lo que hacía en el nombre de su amor, toma una
piedra, se pega en la cabeza de una forma suave, luego le dice que vea todo lo
que hace ya que quiere que todo eso lo sepa su amada.
Hace una parada Sancho en la venta donde había sucedido
todo con los fantasmas, al amarrar a Rocinante, se encuentran con dos señores
un sacerdote y un conocido, se le acercan, le piden que les cuente el paradero
de su amo, ya que para ellos él nunca los engañaría, ya que la palabra era
importante, Sancho tuvo que contar todo lo que les había sucedido.
Obligaron a llevarlos con el señor Don Quijote, así lo
hizo, pero en su camino, encontraron una joven descansando de un viaje que
acababa de iniciar, el sacerdote quería solamente platicar con esa muchacha,
decide alcanzarla, pero detrás también se encontraba siguiendo este Cardenio,
logra agarrar a la muchacha y pide que le explique por qué estaba allí, se
siente tensa , pero el padre le dice que no le pasará nada, ella confía,
contesta que había sido engañada con el hombre que siempre amo, sale de su
escondite el hombre loco, empieza a decir que el mismo sufre de esa peste, el
amor a otros, todos se quedan pasmados, pero la joven de Andalucía sigue con su
relato, cuenta que calló en las promesas tan
amorosas que le hacía Fernando, que delante de la virgen prometía que él
se casaría con ella, ya que la amaba, sentía una gran indignación ya que aquel
desleal hombre la engaño con una joven llamada Lucinda.
Toma ahora el papel de narrador Cardenio, da a conocer la
misma historia que le contó a Don Quijote, pero agrego, que antes de la boda
arreglada que le hicieron los padres de
Lucinda con su peor enemigo Fernando (el mismo hombre que engaño a la hermosa
señorita), hablo con su amor y prometieron que ella nunca se casaría con aquel
despreciable hombre, de mala calaña, en el momento de la ceremonia, el
observaba desde una ventana continua, al momento decisivo del casamiento,
aceptó Lucinda, desilusionado se retiró con el autoestima en los suelos, lo
interrumpe la española que anteriormente contó su relato, - yo también estuve
presente en esa ceremonia, yo vi el momento donde la mujer trato de asesinar a
Fernando ya que no se quería casar- la esperanza floto en los ojos de cardenio, gritó de alegría, al viento le
susurró la esperanza que entró en su corazón ¡No se casó¡, salió en aquel
momento muy feliz sin decir palabra a los presentes. Los demás siguieron su
plática, comieron y le pidieron a la joven que los ayudarán con el engaño que
querían realizar a Don Quijote para
llevarlo a su casa, ella acordó que estaba bien, saco un vestido de gran
pretensión de lujo, hablaron entre sí, acordaron lo que debían de hacer cada
uno, se subió a un caballo, y una corona de hojas le pusieron en la cabeza, los
demás se pusieron distintas cosas como una barba falsa, al identificar al
caballero, Sancho salió a ayudar a su amo a vestirse, ya que le contó que se había
encontrado a esa Reyna porque quería su honorable ayuda, cuando estaba listo,
la Reyna bajo del caballo y se arrodillo ante a él, le dijo que no se
levantaría hasta que le concediera lo que quería, replicando dijo que no la
escucharía si no se levantaría, discutieron, pero al final aceptó Don Quijote,
la Reyna le pidió su ayuda ya que un gigante había quitado su gobierno, el
enseguida aceptó, pero se dio cuenta que aquellos hombres que la acompañaban
eran conocidos, los descubrió pero quiso seguir su aventura, la siguió, pero en
un momento a otro encontraron al hombre que robó el asno de Don Quijote,
pelearon por él, ya que lo quería mucho, lograron quitarlo, enseguida todo se
volvió calma, hasta que llegaron a la venta donde se hospedarían.
En la venta, acomodados en donde dormirían, el ventero
contaba historias de libros que le habían contado, con gran emoción las
predicaba, mientras tanto Don Quijote, en un lugar donde se encontraban los
vinos, imagino que aquellas bolsas de vino era el gigante del Reino Micomicom,
rompió todas las bolsas, manchándose de vino, Sancho lo observó y le contó a la
Reyna que su amo había matado a su gigante, se sorprendieron, preguntaron otras
cosas, pero Sancho con gran persuasión las contestaba, el ventero lo oyó, corrió
a ver a Don Quijote, y se lamentaba así mismo por el hecho de estropear todo su
vino.
Un hecho muy importante paso aquella noche, una tropa de
hombres llegó a la venta, con un hombre enmascarado con una mujer en brazos,
desvanecida, oh por Dios es Fernando y Lucinda, el loco de la montaña (
Cardenio ) los siguió y entro por una ventana, todos Fernando, Cardenio,
Lucinda y la joven de Andalucía se
encontraron en una parte de la venta, donde proclamaron su amor a cada persona,
pero el verdadero amor pudo más que Fernando y la joven se besaron, al igual
que Lucinda y Cardenio se encontraron y jamás se dejarían.
A la mañana siguiente Don Quijote se para a desayunar y
lo hace, pero sorpresa que se lleva de encontrar al hombre del orinal, esto se
vuelve una pelea por el orinal, al final se queda con su yelmo, Don Quijote, se
llevan a Don Quijote unos monstruos, que enverdad eran unos hombres
disfrazados.
Se lo llevan, en un momento determinado salé de la jaula
donde lo encerraron, para ir al baño, así lo hace, pero al ver a unas personas
en un camino trayendo a la magnífica virgen de los Dolores, piensa que es una
mujer secuestrada, los ataca para que la suelten, pero cae y lo maltratan,
enseguida llegan sus amigos lo ayudan, nuevamente lo suben a la jaula arreada por
dos bueyes.
Al llegar a la hacienda del caballero de la triste
figura, lo reciben con burlas, ya que lo consideran un loco, pero su familia,
lo ayudan, le dan de comer y lo atienden, mientras tanto Sancho es recibido con
amor de familia, y le entrega a su esposa monedas de oro que las consiguió con
el trabajo con su amo y su amigo para siempre DON QUIJOTE DE LA MANCHA.
PUEDES ENCONTRAR MAYOR INFORMACIÓN EN:
http://www.ciudad-real.es/turismo/museoquijote/frasesquijote.php
http://www.rinconcastellano.com/biblio/renacimiento/index_quijote.html
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http://www.rinconcastellano.com/biblio/renacimiento/index_quijote.html
Amistades
que son ciertas nadie las puede turbar.
BIBLIOGRAFÍA:
DON QUIJOTE DE LA MANCHA
MIGUEL DE CERVANTES
EDITOR: SALVAT
IDEAS Y REFLEXIONES PROPIAS
BIBLIOGRAFÍA:
DON QUIJOTE DE LA MANCHA
MIGUEL DE CERVANTES
EDITOR: SALVAT
IDEAS Y REFLEXIONES PROPIAS




